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La Facultad de Sagrada Teología de Unicervantes llevó a cabo una nueva sesión del ciclo Diálogos de Fe, Cultura y Academia, un espacio que busca tender puentes entre el pensamiento humanista, la reflexión teológica y los desafíos históricos de la Iglesia.
En esta oportunidad, la institución recibió la clase magistral titulada “La Palabra y la Cruz: Bartolomé de Las Casas y la Evangelización en América”, presentada por el docente investigador Andrés Leonardo Reyes Cabrera, de la Facultad de Sagrada Teología.
La actividad convocó a estudiantes, docentes y público general interesados en comprender, con mayor profundidad, los procesos evangelizadores del siglo XVI y su impacto en la formación cultural y espiritual de América. La conferencia se desarrolló en modalidad virtual y con entrada libre, permitiendo el acceso de miembros de diversas comunidades educativas y académicas.
Desde el inicio, Reyes Cabrera situó a los participantes en el contexto histórico de la misión cristiana en el Nuevo Mundo, destacando la figura de Fray Bartolomé de las Casas como un actor decisivo en la defensa de la dignidad de los pueblos originarios.
Se enfatizó que la obra lascasiana no puede comprenderse únicamente desde la óptica jurídica, sino también desde una profunda intuición espiritual y antropológica.
El conferencista explicó que Las Casas vivió un proceso interior de metanoia, un cambio radical en su comprensión del indígena y del modo correcto de anunciar el Evangelio. Este proceso, fundamentado en la caridad cristiana, le permitió unir su sensibilidad espiritual con una visión política en la que la justicia y la dignidad humana eran requisitos esenciales para cualquier empresa evangelizadora.
Durante la charla, se expuso la distinción entre la conversión religiosa de Las Casas —culminada en su profesión dentro de la Orden de Predicadores en 1522— y su transformación intelectual, fruto de su reflexión jurídica, filosófica y teológica.
El profesor mostró cómo esta evolución llevó al fraile dominico a rechazar prácticas violentas defendiendo, en cambio, una evangelización basada en la persuasión y el testimonio cristiano.
Uno de los aspectos centrales de la sesión fue el análisis del proyecto utópico que Las Casas intentó desarrollar en América, especialmente en la región de Cumaná, en Venezuela. Allí, el dominico soñó con levantar comunidades en las que los indígenas vivieran libres, instruidos en la fe y organizados en un orden social donde la paz, la justicia y la fraternidad fueran los pilares de la vida cotidiana.
Reyes Cabrera explicó que este ideal no surgió de la nada, sino que se nutría de experiencias previas, como la iniciativa del franciscano Pedro de Isla en 1511, quien intentó establecer un asentamiento similar para proteger a los lucayos.
Según expuso el ponente, es probable que Bartolomé viera en este antecedente un germen de su propia visión comunitaria, posteriormente enriquecida por lecturas humanistas y por su experiencia pastoral.
Otro punto ampliamente desarrollado fue la comparación con la Utopía de Tomás Moro, obra contemporánea a la vida del dominico. El conferencista señaló que, aunque existen elementos semejantes —la relevancia del trabajo agrícola, la organización comunitaria, la centralidad de la educación y la vigilancia moral ejercida por los líderes espirituales—, no puede afirmarse que Las Casas copiara el modelo moriano.
Reyes Cabrera también abordó el tratado De unico vocationis modo, un texto fundamental donde Las Casas expone los principios de una evangelización pacífica.
Allí sostiene que la fe solo puede transmitirse mediante el ejemplo, la palabra prudente y el respeto por la libertad interior del otro. Estas ideas, explicó el docente, constituyen uno de los aportes más significativos del fraile dominico a la teología y a la praxis misionera.
La exposición permitió comprender que la evangelización, para Las Casas, no era únicamente la transmisión doctrinal, sino la construcción de una república cristiana, donde la vida espiritual y la organización comunitaria se iluminaran mutuamente.
Por ello, defendió con firmeza la necesidad de proteger a los pueblos originarios, garantizar su libertad y acogerlos como verdaderos sujetos de derechos.
Hacia el final del encuentro, el ponente invitó a reflexionar sobre la vigencia del pensamiento lascasiano en la actualidad, especialmente en contextos donde la dignidad humana continúa amenazada. Subrayó que la misión de la Iglesia sigue siendo acompañar, elevar y servir, nunca oprimir ni dominar, pues la fuerza del Evangelio se revela en la mansedumbre y en la verdad.
El evento concluyó con un espacio de diálogo en el que los asistentes manifestaron su interés por continuar explorando la obra del “Apóstol de los Indios” y los desafíos éticos de la evangelización. Unicervantes reafirmó así su compromiso con la formación integral, el pensamiento crítico y la promoción de una fe encarnada en la justicia y la fraternidad.
Con iniciativas como esta, la institución continúa consolidando un espacio académico donde la fe y la cultura se encuentran para iluminar los grandes debates del mundo contemporáneo. La Palabra y la Cruz, como recordó la clase magistral, siguen siendo signos vivos de libertad, dignidad y esperanza para los pueblos de nuestra América.
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